El complemento saludable para el descanso

Igual que los colchones, las almohadas pueden tener una composición de varios materiales, que presentan cada uno sus propias características. Además de los materiales clásicos, que encontramos en la mayoría de las almohadas, nuevos e innovadores rellenos han llegado al mercado.

Los rellenos clásicos

Una almohada está en general compuesta de plumas o plumón (de pato o de oca), que tienen la propiedad de guardar el calor. El segundo tipo de almohada más corriente es el de espuma de poliuretano, la misma que se utiliza en los colchones de espuma. La almohada de poliuretano es la almohada más económica del mercado, pero tendrá tendencia a estropearse con mayor rapidez.

Los rellenos innovadores

El látex también constituye un buen material para la almohada. Casi indeformable, el apoyo que aporta el látex a la nuca y a los hombros es ideal, en particular para las personas que sufren dolores cervicales. También está adaptado para personas alérgicas debido a sus propiedades naturalmente antiácaros e hipoalergénicas.

También existen rellenos naturales mucho menos frecuentes, pero cuyas características empiezan a seducir el mercado occidental. Se trata por ejemplo de la espelta o del sarraceno, con propiedades termorreguladoras, antiácaros y calmantes.

Almohada de plumas o plumón

Almohada de espuma o látex

Almohada de relleno natural

Recuerda...

  • El relleno y el tejido superior determinan juntos el confort de una almohada.
  • La almohada puede estar formada por diversos materiales: plumas o plumón por el calor, espuma de poliuretano por el aspecto económico, látex por su durabilidad y apoyo óptimo. Algunas composiciones sorprendentes como la espelta o el sarraceno se desarrollan en el mercado occidental