Consejos para dormir mejor

Obten el máximo provecho de tu sueño

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Dormir, como comer y beber, es una necesidad básica para la vida.

El número de horas de sueño para estar descansados varía de una persona a otra. Mientras que algunas solo necesitan dormir entre 5 y 6 horas, otras precisan 10 o más. No obstante, lo normal es que un adulto sano duerma un promedio de 8 horas.

Bebés

Los niños deben dormir entre 14 y 15 horas.

Niños pequeños

Necesitan de 12 a 14 horas para descansar

Edad escolar

Deben dormir entre 10 y 11 horas.

Adultos

Requieren entre 7 y 8 horas de sueño diarios.

Mayores

Con la edad las necesidades de sueño son menores y de 5 a 6 horas pueden resultar suficientes.

Regularidad:

Seguir una rutina es importante, realizando actividades relajantes antes de ir a dormir y asegurándonos de que la habitación y nuestra cama proporcionan las condiciones óptimas para un descanso de calidad.

Actividad física:

La actividad física durante el día, el aire y la exposición a la luz solar asegurarán un mejor sueño por la noche.

Relajación:

Relájate antes de ir a la cama. Las personas que duermen mal a menudo tienen una actividad cerebral más alta, tanto durante el día como por la noche. Es importante que ralenticen dicha actividad, y pueden conseguirlo «haciendo nada» durante algún tiempo antes de ir a la cama.

No se recomienda una reunión tardía o el ejercicio justo antes de ir a la cama. Relájate tomando un baño caliente, leyendo un libro o tratando de meditar.

Trata de olvidar todas tus preocupaciones del día antes de ir a la cama; si los pensamientos continúan rondando en la cabeza será difícil descansar correctamente.

La música puede tener un efecto calmante sobre la mente y por lo tanto se recomienda antes de ir a dormir. Varios estudios han demostrado que la música tranquila puede generar un mejor sueño, reduciendo el ritmo cardíaco y mejorando la respiración, lo que resulta en un mejor rendimiento también durante el día.

Alimentación:

Comer, beber y fumar antes de acostarse.

Los alimentos y hábitos de vida tienen una gran repercusión a la hora de conciliar el sueño y en lograr un buen descanso.

Alcohol. Usa alcohol con moderación. Una pequeña cantidad antes de ir a la cama (por ejemplo, un vaso de vino) puede hacer que sea más fácil conciliar el sueño, pero el exceso de alcohol hace que este sea menos tranquilo y que uno se despierte con más frecuencia durante la noche.

Cafeína. Las bebidas que contienen excitantes, como el café o el té negro, pueden alterar tus patrones de sueño. También es cierto que el impacto de la cafeína sobre el sueño es diferente según las personas: algunas casi no notan ningún efecto, mientras que otras tienen problemas para conciliar el sueño.

Alimentos. Es importante no comer tarde por la noche. Si tu estómago está demasiado lleno, el cuerpo debe trabajar duro para digerir la comida. Esto hará que te duermas menos relajado. Pero esto no significa que haya que irse a la cama con hambre.

Fumar. Todo el mundo sabe que fumar es malo para la salud, por lo que siempre es aconsejable dejar de hacerlo. La nicotina aumenta la presión arterial y la frecuencia cardíaca y estimula la actividad cerebral, lo que hace más difícil conciliar el sueño.

Hay que beber suficiente agua antes de ir a dormir. No te vayas a la cama con sed, pero tampoco bebas en exceso, porque puede hacer que te despiertes para ir al baño.

Exposición a la luz:

Hay que exponerse durante el día a la luz natural y mantener el dormitorio oscuro durante el descanso. Nuestro organismo relaciona los periodos del sueño con la oscuridad y los de vigilia con la luz del día.

Temperatura y ventilación:

Es importante ventilar la habitación diariamente y mantener, a la hora de dormir, una temperatura media de entre 18º y 21º.