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La composición de un colchón

Existen diferentes tipos de colchones (espuma, visco, látex y muelles), pero también encontramos varios materiales de relleno. Un colchón no lo compone simplemente su “estructura”: se trata en realidad de un conjunto formado por un relleno, un tejido superior y a veces incluso una funda general. Cada capa tiene sus propias funciones, y todas se presentan en diferentes tipos. Para elegir un colchón adaptado a la persona y que garantice un confort óptimo, conviene pues descubrir de forma más detallada las diferentes partes del colchón.

El relleno y el tejido superior: elementos centrales del confort

El alma del colchón determina el apoyo que ofrece, y no su confort. Encontramos tres tecnologías principales: la espuma, el látex y los muelles. Sin embargo, lo que determina el confort y en particular la recepción del curso, son a la vez su relleno y tejido superior del colchón o llamado cutí. Estos dos elementos son determinantes para la recepción, mullida o firme, pero también para la absorción de la humedad o la regulación de la temperatura.

El cutí: lo que envuelve el colchón

Se trata del revestimiento de fuera, que asegura que las diferentes capas del colchón se mantengan juntas. Su calidad y su composición son esenciales para garantizar un buen sueño y un confort óptimo, porque el cutí es el elemento que más en contacto está con el usuario. También determina el aspecto del colchón, con diversos motivos y colores, pero también su suavidad: ésta procede directamente del material utilizado.

Encontramos desde el más económico hasta el de gama más alta, polipropileno, polialgodón, algodón, poliéster, viscosa de bambú o también de lana o seda. Sin embargo, la elección de un material en lugar de otro será una cuestión de gusto.

Conviene también comprobar si el cutí ha sido el objeto de un tratamiento. Se puede tratar de un tratamiento antiácaros, antimoho o antiolor, pero aquí también la naturaleza del tratamiento depende del fabricante. Existen tratamientos químicos, pero también tratamientos más respetuosos con la naturaleza y mejores para la salud, en particular a base de aceites esenciales, o también de probióticos.

El relleno del colchón

El relleno del colchón es responsable de su confort de recepción. Según los materiales que lo componen, se puede tratar de una recepción “mullida” o de recepción “firme”. El relleno asegura sin embargo otras funciones, en particular la absorción de la humedad y la regulación de la temperatura. Algunos materiales innovadores están además diseñados especialmente para evitar el sudor nocturno, por ejemplo las espumas dotadas de microcápsulas termorreguladoras con carbón vegetal, destinadas a absorber los olores y mantener un cierto frescor.

También se oye hablar cada vez más de colchones con certificación ecológica y naturales. Se trata en realidad de colchones compuestos por materiales naturales, incluido algunas certificaciones garantizan la proporción mínima. Existen muchos componentes de origen natural que pueden asegurar una cama de calidad, en particular el látex natural, una de las tres tecnologías más corrientes. Con propiedades antiácaros, antibacterianas, respirantes y biodegradables, el látex natural constituye un material para la cama ecológica por excelencia. Otros materiales menos corrientes presentan el mismo tipo de características, como por ejemplo el lino, el bambú, la lana, el cachemira o la seda.

Por fin, algunos fabricantes han apostado por el reciclaje: algunas fibras de poliéster, utilizadas para los colchones de espuma, pueden haberse obtenido a partir del reciclado de botellas de agua.

Cara de verano y cara de invierno

Es una característica de algunos colchones: ambas caras no son iguales, una está destinada al invierno, la otra al verano. Se trata de hecho del cutí, de diferente composición de cada lado. La cara de invierno en general tiene una composición de lana, que conserva mucho mejor el calor, en cuanto al cutí de la cara de verano será a base de algodón o de lino. Estos últimos, más ligeros, asegurarán una ventilación y absorción de la humedad mejor. Para disfrutar de las características de las diferentes caras, se debe girar el colchón regularmente, algo siempre bueno para el colchón: idealmente, se debe cambiar la cara del colchón 4 veces al año para aumentar su duración de vida.

La composición de las almohadas

Igual que los colchones, las almohadas pueden tener una composición de varios materiales, que presentan cada uno sus propias características. Además de los materiales clásicos, que encontramos en la mayoría de las almohadas, nuevos e innovadores rellenos han llegado al mercado.

Los rellenos clásicos

Una almohada está en general compuesta de plumas o plumón (de pato o de oca), que tienen la propiedad de guardar el calor. El segundo tipo de almohada más corriente es el de espuma de poliuretano, la misma que se utiliza en los colchones de espuma. Se trata de la almohada más económica del mercado, pero tendrá tendencia a estropearse con mayor rapidez.

Los rellenos innovadores

El látex también constituye un buen material para la almohada. Casi indeformable, el apoyo que aporta el látex a la nuca y a los hombros es ideal, en particular para las personas que sufren dolores cervicales. También está adaptado para personas alérgicas debido a sus propiedades naturalmente antiácaros e hipoalergénicas.

También existen rellenos mucho menos frecuentes, pero cuyas características empiezan a seducir el mercado occidental. Se trata por ejemplo de la espelta o del sarraceno, con propiedades termorreguladoras, antiácaros y calmantes. Cada vez más apreciado, este tipo de almohada constituye una buena alternativa a las composiciones clásicas, con materiales naturales y benéficas para el sueño.

Recuerda

  • El relleno y el tejido superior determinan juntos el confort de un colchón
  • El cutí o tejido superior puede estar formado por diferentes materiales, se debe elegir según los gustos del usuario y según su presupuesto
  • El cutí puede estar tratado antiácaros, antimoho o antiolores
  • La tecnología del colchón, espuma, muelles o látex varía según las propiedades buscadas y el tipo de recepción querido: mullido o más tónico.
  • Los colchones con 2 caras están cubiertos por 2 tipos de cutís, uno asegura más frescor en verano y el otro conserva el calor en invierno
  • Como el colchón, la almohada puede estar formada por diversos materiales: plumas o plumón por el calor, espuma de poliuretano por el aspecto económico, látex por su durabilidad y apoyo óptimo. Algunas composiciones sorprendentes como la espelta o el sarraceno se desarrollan en el mercado occidental

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