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Elegir bien su almohada

Una buena almohada no tiene precio. Ya que: considerando que pasamos cerca de 8 horas con la cabeza encima de una almohada, parece acertado dedicarle la mayor atención. Esto empieza por su compra. Antes de optar por la primera almohada que encuentre, conviene observar algunos criterios esenciales, que harán de esta compañera la mejor aliada de un sueño reparador.

La forma de la almohada: privilegiar el rectángulo

Primer criterio en el que conviene detenerse, la forma de la almohada. Aunque las más corrientes sean de forma cuadrada, existen en realidad formas diversas y variadas: rectangular, en forma de olas, o también en forma de travesaño.

El travesaño, almohada de forma tubular muy larga, no se recomienda en general. Fuente de dolores cervicales importantes, solo los travesaños más planos pueden eventualmente servir. Los travesaños cilíndricos por su parte se deben evitar: inducen una mala posición para dormir nada natural por su importante espesor.

La forma de las almohadas a privilegiar se revela ser la forma rectangular. Aunque las almohadas de forma cuadrada sean el estándar en Francia, las formas rectangulares están más adaptadas para acompañar un sueño reparador. Esta constatación se debe al hecho que este tipo almohada ocupa menos espacio que las cuadradas, a la vez que es más ancha. La cabeza, en cualquier movimiento del usuario, tendrá así más oportunidades que quedarse encima de la almohada.

Las almohadas en forma de olas por su parte están estudiadas para evitar al máximo los dolores cervicales y se recomiendan mucho. También se les llama “almohadas ergonómicas cervicales.

La composición de las almohadas

Látex, poliéster, plumas, lana e incluso espelta o bambú, los materiales que conforman las almohadas están particularmente diversificados. Las propiedades de cada una así como el confort que procuran difiere totalmente y conviene pues la que más se adapte a usted.

El poliéster revela ser la materia más corriente en el comercio, pero no por fuerza la más aconsejada. Más económicas, las almohadas de poliéster pueden sin embargo servir para camas supletorias, a condición de cambiarlas con frecuencia: cada dos años máximo.

Las almohadas de látex son mucho más resistentes y ofrecen un apoyo incomparable. Además de poder durar fácilmente hasta 10 años incluso más, las almohadas de látex tienen propiedades antiácaros y antibacterias apreciables.

La almohada de espuma con memoria de forma logra combinar dos calidades indispensables: flexibilidad y firmeza a la vez. La almohada con memoria de forma se adapta suavemente a la anatomía del usuario para un confort máximo, a la vez que garantiza a la columna cervical una posición perfectamente adaptada.

Por fin, las almohadas de plumas y plumón pueden a veces revelarse caras, sin beneficiar a pesar de todo de características excepcionales. Pueden alojar ácaros y se estropean en general al cabo de 5 a 8 años.

Las almohadas naturales: materiales sanos muy apreciados

Los materiales de origen natural son los más apreciados y los fabricantes de almohadas han satisfecho esta demanda creciente. Las almohadas pueden estar formadas por materiales como la lana, el soja, el bambú, la espelta, el sarraceno y muchos más.

En general se ofrecen a precios bastante altos, estas almohadas cuya composición es de materiales naturales. Sin embargo tienen características a veces poco conocidas pero muy interesantes. Las almohadas de sarraceno o de espelta están indicadas por ejemplo para las personas que tienen tendencia a sudar mucho. La almohada de mijo por su parte, extremadamente manejable, ofrece un apoyo incomparable adoptando perfectamente la forma de la nuca. Son alternativas que conviene enfocar, a condición sin embargo de pagar el precio.

Recuerda

  • El travesaño está desaconsejado, sobre todo si es voluminoso porque puede provocar dolores cervicales.
  • La almohada de forma rectangular que ocupa menos espacio que la almohada cuadrada, está recomendada.
  • Las mejores almohadas, también las más caras, son las almohadas en forma de olas llamadas ergonómicas.
  • Las almohadas de látex son más resistentes que las almohadas de poliéster y ofrecen un mejor apoyo. Pueden ser utilizadas hasta 10 años y más.
  • La almohada de espuma con memoria de forma se recomienda para los que quieren suavidad y una almohada particularmente adaptable a su anatomía.
  • Cuidado con los ácaros que se alojan fácilmente en las almohadas de plumas y plumones.
  • Las almohadas de materias naturales tienen cada vez más éxito. A menudo son caras, pero disponen de propiedades excepcionales.

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